miércoles 17 de junio de 2009

NO GRACIAS

Cuando era pequeña empezaron a aparecer las primeras oposiciones a la energía nuclear. En mi barrio, cerca de Bilbao había pintadas en las que se leía “Nuclear, no gracias” dentro de un sol sonriente. Mi padre se cogía unos rebotes tremendos y es que por aquella época, era su profesión.

Para él era una de las mejores soluciones energéticas para España y la defendía a capa y espada, supongo que porque sabía de lo que hablaba. Yo no tengo argumentos ni a favor ni en contra pero a lo mejor… sí que era una buena solución para España. En fin.

Yo no voy a ponerme a pintar las paredes con unos “no gracias” de todas las cosas con las que estoy en contra pero en mi blog hoy sí que digo: Real Madrid, no gracias.

Me cago en la leche. ¿Pero cuántos millones se pueden pagar a los futbolistas? En las noticias hablan de fichajes millonarios como quien habla de palomitas y en España, hay millones de parados que con unas migajas de lo que se paga a tipos cuya actividad consiste en pegar pataditas a un balón… Si yo fuera uno de ellos, linchaba al Real Madrid. Me parece una falta de todo. Es el circo romano. Millones y millones de euros!!!!! Ahhhhhh. Si es que da hasta vértigo pensar en la cantidad de cosas que se puede hacer con tanta pasta. ¿Es que a nadie le molesta ese alarde de poderío económico?

Y luego, lo que he leído hoy en el periódico: British Airways propone a sus empleados que renuncien a parte de su salario para superar la crisis. Para dar ejemplo, el presidente renuncia a su paga de julio: ¡72.000 eurazos en un mes! ¡No te fastidia! Que renuncie a todo lo del año que si cobra 14 pagas (que no tengo ni idea si serán más) pues el tipo se embolsa cada año 1.008.000 euros ¿sólo alucino yo?

El mundo está loco. No debería haber tantíiiiiiiiiisimo dinero en manos de tan poquiiiiiisimos o ¿solo lo pienso yo?

viernes 22 de mayo de 2009

CIENTÍFICOS HASTA EN LA SOPA

Esta mañana he desayunado unos deliciosos cereales. Sí de esos que te tienes que comer a toda pastilla porque si no, se reblandecen y a mi, los objetos babosos flotantes en la leche no me gustan ni un pelo.

Para amenizar el desayuno me he puesto a leer el envase de los cereales. Los hacen tan coloridos, los envases, no los cereales, que no te puedes sustraer a echarle una ojeadilla. En letras grandes y de colores dice algo así que estudios científicos avalan que la ingesta de cereales ayuda a mantener la figura. Lo que no especifican es si ayudan a mantenerla fina o gorda. La figura es la figura, anda que si te volvieras amorfa por comer cereales…

Ya, pero es que lo dicen unos científicos, así que va a misa. Yo me como los cereales más feliz que una perdiz.

Y es que ampararse en lo que dicen los científicos está de moda. Parece que los científicos lo saben todo, estudian todo, desde el aborto hasta los cereales, pasando por la gripe y por los juanetes. Pero ¿quién coño son los científicos? Si tanto valen para la ministra de igualdad como para Aznar para justificar o enmendar la plana a unas decisiones políticas va a ser necesario que nos digan: el científico fulanito ha estudiado durante toda su vida la repercusión de la caída del pelo en el medio ambiente (¿Qué no? Anda, y las pelusas, ¿a dónde van?). Y yo, me quedaría mucho más tranquila si puedo llamar al científico fulanito y me explicara el porqué de sus conclusiones. Claro, que saldría un estudio por ahí, que refutaría todo lo que dice él, y tan contentos.

Por favor, por favor, que alguien me diga quiénes son los científcos que avalan los cereales.

jueves 14 de mayo de 2009

HEIDI EN EL PUEBLO

Estoy tremendamente flipada y no es para menos.

Desde que me he cambiado de casa (teniendo en cuenta que he cambiado la bulliciosa ciudad por el cuasi campo) cada día que voy y vengo es como si entrara en otra dimensión y todo me resulta más ajeno, más estúpido, más paleto.

Cuando salgo de mi casa por las mañanas, suenan los pajaritos en la ventana. Conduzco por una carretera, que antes de morir en una autopista va cruzando campos de cultivo, verdes hoy por la primavera como si fueran las praderas de Heidi.

Eso sí, es meterme en la ciudad y notar su pestilencia y su agresividad. Pero por la tarde cuando me vuelvo al pueblo... Me siento como si todos los días me fuera y volviera de vacaciones. Me levanto y estoy de vacaciones, voy al trabajo y no, no estoy de vacaciones, pero cuando vuelvo por la tarde a casa, ¡estoy de vacaciones!

Y los fines de semana... para qué quiero más. La vida es tranquila, luminosa, menos contaminada que en el centro y ¡tengo chimenea! que sí, que ahora llega el verano pero aún quedará alguna noche fresquita.

Ahora que vivo en un pueblo, es que no me apetece ni hablar de la Copa del Rey, que si es del Rey ¿porque no la juegan los monárquicos? ¿Porqué la juegan equipos que no quieren ser de España?