Mi estimado banco, donde tengo mis no-ahorros y donde está mi encantadora hipoteca me envía un mensaje en el que me propone que abra un depósito de 15.000 euros. Jajajaaja. Si es mi banco y tiene toda la información de mis cuentas sabrá que nunca en mi vida he tenido 15.000 euros juntos, así de golpe. Sabrán que a día 21 de julio me quedan ¡30 eurazos! Y encima me dicen que es un mensaje personalizado que solo le mandan a unos pocos... En fin que me río por no llorar.
Gracias a dios que estoy aprendiendo algo de economía de subsistencia y hemos plantado un huerto. A mi que no me duraba viva una planta ni una semana, la naturaleza me ha obsequiado con unas hermosas matas de tomates a las que ya le han salido unos bonitos tomatitos diminutos de color verde que estoy deseando que crezcan colorados para convertirlos en ricas ensaladas y deliciosos gazpachos. Y los pimientos... tengo unos pimientos verdes bebés que cuando se hagan adultos, me van a dar unos bocadillos de pimientos fritos con anchoa (delicia recientemente descubierta) que no se los salta un gitano. Sólo me faltan las lechugas, las gallinas, las vacas y el cerdo y después de eso, mi subsistencia estará asegurada y las broncas con los vecinos, también
Lo del huerto es continuar de vacaciones. Las laborables ya se me terminaron y me alegro porque vaya diítas de muertes de famosos, de enfermos de gripe, de regalos de trajes a políticos. Vaya asco de todo. Lo más curioso de todo, a mi al menos me resulta paradójico, es la muerte del pequeño que estaba en la incubadora. Curiosa la muerte de un ser que en otras circunstancias, en otra época, con 28 semanas de gestación nunca hubiera llegado a nacer. De nuestra mano salen vidas inverosimiles cogidas con alfileres. Atamos su aliento a una vida frágil y artificial que lo raro es que no se pierdan más por el camino. No lo juzgo ni dejo de juzgarlo, simplemente me parece paradójico, como lo del banco, como mi huerto, a mi, que nunca he conseguido que una planta sobreviviera.
Gracias a dios que estoy aprendiendo algo de economía de subsistencia y hemos plantado un huerto. A mi que no me duraba viva una planta ni una semana, la naturaleza me ha obsequiado con unas hermosas matas de tomates a las que ya le han salido unos bonitos tomatitos diminutos de color verde que estoy deseando que crezcan colorados para convertirlos en ricas ensaladas y deliciosos gazpachos. Y los pimientos... tengo unos pimientos verdes bebés que cuando se hagan adultos, me van a dar unos bocadillos de pimientos fritos con anchoa (delicia recientemente descubierta) que no se los salta un gitano. Sólo me faltan las lechugas, las gallinas, las vacas y el cerdo y después de eso, mi subsistencia estará asegurada y las broncas con los vecinos, también
Lo del huerto es continuar de vacaciones. Las laborables ya se me terminaron y me alegro porque vaya diítas de muertes de famosos, de enfermos de gripe, de regalos de trajes a políticos. Vaya asco de todo. Lo más curioso de todo, a mi al menos me resulta paradójico, es la muerte del pequeño que estaba en la incubadora. Curiosa la muerte de un ser que en otras circunstancias, en otra época, con 28 semanas de gestación nunca hubiera llegado a nacer. De nuestra mano salen vidas inverosimiles cogidas con alfileres. Atamos su aliento a una vida frágil y artificial que lo raro es que no se pierdan más por el camino. No lo juzgo ni dejo de juzgarlo, simplemente me parece paradójico, como lo del banco, como mi huerto, a mi, que nunca he conseguido que una planta sobreviviera.








