Que sí, que lo he visto.
Que más da que unos autobuses digan que Dios existe y que los otros autobuses digan lo contrario. ¿Que más da si encima, se cruzan? Bueno, eso no es posible, que las líneas van por zonas diferentes de Madrid.
Al final da lo mismo. Tanto si es publicidad positiva o negativa siguen publicitando el mismo producto: Dios
Así que, sale beneficiado.
Además, creo que es el propio Dios el que está haciendo este doble juego. Es como la competencia entre Pepsi y Cocacola, si casi saben igual (lo digo yo que no me entusiasma ninguna).
Bueno pues Dios se ha reencarnado en un conductor de autobús que hoy lo he visto. Había una mujer muy tonta esperando que se pusiera verde el semáforo para cruzar. Como era tonta, había avanzado un par de pasos sobre la carretera. A lo lejos, viene el autobús. Ella, no lo ve. Yo la miro gritándole por lo bajo: ¡Idiota! El autobús se acerca, pasa a dos milímetros de ella, la pita (piiiiiiii), ella se asusta, da dos pasos hacia tras. El autobusero la mira.
Se pone el semáforo en verde y ella cruza a toda pastilla la calle. Corre a la parada del bus que acaba de despegarse de ella ( de la parada, claro). Yo miro tranquilamente la escena mientras observo que ella aporrea la puerta para que le abran. Observo al conductor para ver qué cara está poniendo. ¿Le abrirá la puerta? ¿No se la abrirá? Su cara... me resulta familiar. ¿¡El mismo conductor de antes!? Jajaaja, arranca, echando esa mierda de humo que dicen que no contamina y leo en el culo del autobús: Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida.
Exista o no, deja de preocuparte: Dios conduce autobuses.








